Somos la suma de cuatro hospitales: el General, el Infantil, el de la Mujer y el de Traumatología, Rehabilitación y Quemados. Estamos ubicados en el Vall d'Hebron Barcelona Hospital Campus, un parque sanitario de referencia internacional donde la asistencia es una rama imprescindible.
El paciente es el centro y el eje de nuestro sistema. Somos profesionales comprometidos con una asistencia de calidad y nuestra estructura organizativa rompe las fronteras tradicionales entre los servicios y los colectivos profesionales, con un modelo exclusivo de áreas de conocimiento.
¿Quieres saber cómo será tu estancia en el Hospital Universitario Vall d'Hebron? Aquí encontrarás toda la información.
La apuesta por la innovación nos permite estar en vanguardia de la medicina, proporcionando una asistencia de primer nivel y adaptada a las necesidades cambiantes de cada paciente.
Existen muchos motivos por los que se puede dañar una córnea. Cuando esto sucede, se practica un trasplante de córnea que consiste en cambiar esta parte del ojo afectada por otra sana de un donante.
Las principales patologías que puede comportar un trasplante de córnea son: queratocono, cicatrices y úlceras, distrofias corneales (sobre todo la distrofia de Fuchs) y descompensaciones por cirugías y tratamientos previos.
Los principales síntomas que se detectan cuando hay una córnea dañada son:
El diagnóstico clínico es fundamental, pero también existen diferentes pruebas para confirmar si se debe realizar un trasplante corneal y, especialmente, de qué tipo. Estas pruebas son:
El tipo de trasplante varía según la parte corneal afectada.
El trasplante cardíaco es la implantación de un corazón nuevo. Cuando los órganos que hay que trasplantar son el corazón y los pulmones se denomina trasplante cardiopulmonar. Este procedimiento es necesario cuando el paciente sufre una insuficiencia cardíaca que limita su actividad diaria y se han agotado el resto de alternativas de tratamiento para su enfermedad.
El objetivo del trasplante es implantar un corazón procedente de otra persona (generalmente de un donante en muerte cerebral) para que supla las funciones del corazón de la persona enferma. A veces, la enfermedad cardíaca ocasiona problemas pulmonares o al revés: la enfermedad pulmonar ocasiona una enfermedad cardíaca. En estos casos es necesario implantar corazón y pulmones, lo que se denomina trasplante cardiopulmonar. Según el tipo de enfermedad, se trasplantarán uno o los dos órganos, siempre con la finalidad de obtener el máximo beneficio con el menor riesgo.
Antes de la intervención es necesario que un equipo de profesionales estudie al paciente siguiendo un protocolo clínico y quirúrgico con la finalidad de tener garantías de éxito.
La intervención se realiza bajo anestesia general. Durante el proceso de trasplante cardíaco, se extrae el corazón enfermo y en su lugar se implanta uno nuevo. En algunas ocasiones se deben trasplantar también los pulmones.
Para realizar estas intervenciones es necesario un equipo multidisciplinar de profesionales altamente especializados y con experiencia, además de la tecnología más avanzada e instalaciones adecuadas.
El posoperatorio tiene lugar en la Unidad de Cuidados Intensivos, donde médicos intensivistas, cirujanos cardíacos, cardiólogos y neumólogos cuidan de los pacientes hasta que están estables, para trasladarlos, en una fase posterior, a una planta de hospitalización convencional.
Durante este proceso, el médico indica el tratamiento inmunosupresor personalizado y el preventivo de infecciones que el paciente tiene que seguir con las oportunas modificaciones que, eventualmente, se puedan producir a lo largo del posoperatorio.
Una transfusión de sangre y/o hemoderivados es reponer los componentes de la sangre vitales para la supervivencia de los pacientes: hematíes, plaquetas y plasma, que no se pueden sustituir mediante otras alternativas.
Este tratamiento está indicado en las personas pacientes que, en un momento determinado, presentan una carencia de los componentes sanguíneos esenciales.
Las transfusiones comportan unos riesgos y siempre tiene que ser un médico quien tome la decisión de transfundir, en función del estado del enfermo, los resultados de los análisis y una valoración de la situación. En este caso, los pacientes siempre deben firmar un documento de autorización que se denomina consentimiento informado.
La sangre y sus componentes se obtienen de donantes voluntarios y altruistas. Antes de hacer la donación de sangre, es necesario que las personas donantes rellenen un cuestionario sobre su estado de salud y, además, se tienen que someter a una exploración médica. Posteriormente, se analizan todos los componentes sanguíneos obtenidos, para descartar la existencia de enfermedades que se contagian a través de la sangre.
Antes de realizar la transfusión, se debe comprobar que el derivado sanguíneo sea compatible con la sangre de la persona enferma. El personal facultativo responsable tiene que valorar los riesgos y los beneficios del tratamiento para el paciente.
Todos los componentes se administran a través de una vena con catéter venoso.
Aunque actualmente la transfusión de sangre es muy segura, se pueden producir algunos efectos desfavorables:
Actualmente, la transmisión de enfermedades infecciosas asociadas a la sangre es muy poco probable. Todas las unidades de sangre se someten a los análisis preceptivos para conocer su grupo sanguíneo y para prevenir la transmisión de enfermedades infecciosas como sífilis, hepatitis B, hepatitis C, VIH, enfermedad de Chagas y la infección por el virus linfotrópico T humano.
La radioterapia es un tipo de tratamiento oncológico que utiliza las radiaciones para eliminar las células tumorales de la zona del organismo donde se aplica.
La radioterapia sirve para tratar algunos tipos de cánceres, pero no todos. A veces se usa como único tratamiento; otras, en combinación con otros tratamientos, como la cirugía o la quimioterapia. El objetivo es reducir el tamaño del tumor antes de la cirugía o destruir las células tumorales después del procedimiento quirúrgico.
Para aplicar este tratamiento se utilizan el acelerador lineal y la unidad de cobalto. Mientras dure el tratamiento, entre 1 y 7 semanas, los pacientes tienen que venir cada día al Hospital para recibirlo. Durante este tiempo, la dosis total de radiación se reparte por sesiones. La duración de las sesiones y su número dependen de cada caso.
La radioterapia actúa sobre el tumor y destruye las células malignas, de modo que impide que crezcan y que se reproduzcan. Es una forma de tratamiento basada en el uso de radiaciones ionizantes que no causa dolor.
El tratamiento de radioterapia puede causar una serie de efectos secundarios que aparecen en el curso del tratamiento, en la parte del cuerpo que se está irradiando. Son diferentes en cada persona, y de mayor o menor intensidad. Son más fuertes si se recibe quimioterapia durante la radioterapia. Los efectos más frecuentes son cambios en la piel y cansancio. Y también náuseas y vómitos, caída del cabello en el área tratada, inflamación en la boca, falta de saliva, dificultad para tragar los alimentos, diarrea o molestias al orinar.
El tratamiento de radioterapia también puede ocasionar una serie de efectos que aparecen años después del tratamiento y que se pueden convertir en crónicos. Son poco frecuentes, pero se pueden presentar. Dependen de la parte del cuerpo en la que se recibió el tratamiento, la cantidad y la duración de la radioterapia y de si también se recibió quimioterapia.
Algunos efectos secundarios tardíos son cambios en el cerebro como pérdida de memoria o dificultad para moverse, infertilidad, edema de brazo, cambios en la boca (falta de saliva, caries dental, lesión en el hueso) o tumor secundario.
La quimioterapia consiste en la combinación de diferentes tipos de medicamentos que destruyen las células cancerosas de diferentes maneras. Actúa sobre las células que se dividen rápidamente, las células del cáncer y, también, las sanas.
La quimioterapia se administra de diferentes maneras y por varios motivos:
El cuerpo humano está formado por diferentes células que tienen un funcionamiento determinado. El cáncer empieza cuando un grupo de células se reproduce muy deprisa y de forma incontrolada. Esto afecta a la función y, por lo tanto, al funcionamiento normal del cuerpo.
La quimioterapia actúa sobre estas células que se dividen rápidamente, que pueden ser cancerosas o no. Este tratamiento produce varios efectos secundarios, que dependen del medicamento, la dosis, la duración y cada persona.
La quimioterapia puede ser intravenosa u oral, es decir, se puede administrar por la vena o por la boca. La primera vía de administración es la más común.
Para administrar el tratamiento, a veces, se coloca un catéter que se deja fijo y que va conectado a un disco por debajo de la piel. A través de este dispositivo se administra la medicación. Este catéter recibe el nombre de port-a-cath, aunque existen más tipo de catéteres. La forma en que se accede a la vena depende de las características de la persona y de la duración del tratamiento.
La quimioterapia se aplica en intervalos y la duración depende del tipo de programa, control y tratamiento.
La quimioterapia puede producir los efectos secundarios siguientes:
La ECMO es una técnica que se usa en pacientes críticos que sufren enfermedades muy graves, respiratorias y/o cardiológicas en las cuales no basta con el tratamiento convencional. La máquina sustituye temporalmente la función de los pulmones y/o corazón y permite que los órganos descansen, mientras la patología de base se va curando.
La máquina extrae la sangre a través de una cánula gruesa localizada en una vena de calibre grande, la mueve mediante una bomba centrífuga para que atraviese el oxigenador, donde se incorpora oxígeno y se retira dióxido de carbono. Posteriormente, se reintroduce al organismo del paciente en otra vena, en este caso la estrategia se denomina ECMO V-V, de venovenosa, y el apoyo que se ofrece es respiratorio; o en una arteria, que se denomina ECMO V-A, de venoarterial, y el apoyo que se ofrece es hemodinámico.
La ECMO no es un tratamiento per se, se trata de una medida de apoyo. Optimiza las condiciones de recuperación de los órganos, pero no soluciona directamente la patología. De hecho, uno de los criterios de indicación es la reversibilidad del proceso de base del paciente. El sistema es muy efectivo sustituyendo las funciones de los órganos vitales, pero se trata hoy en día de una última opción indicada en un grupo específico de pacientes, puesto que se trata de una técnica compleja y asociada a riesgos vitales, como el sangrado, la trombosis y la infección.
Independientemente de la estrategia de apoyo, se trata de una técnica de alta complejidad asociada a un riesgo alto de complicaciones graves. Es por eso que para asegurar una asistencia de excelencia se necesita la existencia de un programa muy organizado, con material optimizado y con personal en número suficiente y formato de manera adecuada. Los casos se tienen que concentrar en centros y unidades de referencia que dispongan de los recursos necesarios, también con concentración del material para garantizar la eficiencia, y en que haya un equipo multidisciplinario preparado.
La Extracorporeal Life Support Organization (ELSO) es la sociedad científica internacional de referencia en ECMO, creando guidelines asistenciales y organizativas, coordinando actividades docentes y estimulando la investigación en este ámbito con una base de datos multicéntrica incluyente información de más de 200.000 pacientes. Aunque el paciente reciba asistencia con ECMO óptima y con un buen resultado en términos de supervivencia, son frecuentes las secuelas posteriores consecuencia de la gravedad de la patología y de la intensidad del tratamiento, tanto el que recibe el paciente durante ECMO como los tratamientos previos.
En Vall d'Hebron tenemos dos programas de ECMO, uno por los pacientes adultos, dirigido por el Dr. Jordi Riera, y otro por todos los pacientes pediátricos y recién nacidos, dirigido por el Dr. Joan Balcells.
Nuestros programas siguen las recomendaciones de la sociedad ELSO a todos los niveles tanto en la formación continua del ECMO team, de carácter multidisciplinario y basada en competencias, hasta la cumplimentación de registros, que permiten la evaluación continúa, pasando por los protocolos, optimizados teniendo en cuenta nuestro contexto.
En nuestros programas tenemos una visión a largo plazo, pensando en la reincorporación del enfermo en su vida habitual con la máxima recuperación funcional. Por eso, priorizamos la minimización de la sedación profunda y la rehabilitación precoz y segura, aunque la recuperación del órgano fracasado no sea completa. El apoyo con ECMO posibilita este escenario al sustituir las funciones de los pulmones y corazón. Así mismo, los pacientes pueden interaccionar directamente con los profesionales y familiares.
Veno-arterial (V-A) o Veno-venoso (V-V):
Con la estrategia V-A apoyamos hemodinámico, circulatorio, sustituyendo las funciones del corazón y de los pulmones. Se utiliza cuando hay un problema cardiocirculatorio, como un infarto de miocardio o una miocarditis. La estrategia V-V se emplea para apoyar respiratorio, sustituyendo la función de los pulmones. Por lo tanto, se utiliza cuando hay un problema respiratorio como una neumonía u oclusión aguda de vía área.
Canulación periférica o central:
Habitualmente la conexión a la máquina ECMO se hace mediante cánulas (catéteres gruesos) que se ubican en la región cervical o ingle. Es la canulación periférica. A veces, la conexión se tiene que hacer con cánulas que se conectan directamente en el corazón o muy cerca del corazón, directamente al tórax. Es la canulación central.
Situaciones especiales:
La ECMO es una terapia eficaz, pero supone riesgos importantes por los pacientes. Dentro de estos riesgos destacan, en términos de frecuencia y de potencial gravedad, el sangrado y la infección.
El sangrado es consecuencia del hecho que el paciente muy frecuentemente recibirá anticoagulación. La infección por el hecho de recibir terapia muy invasiva y por la severidad de la condición patológica.
Para minimizar los riesgos, es imprescindible crear un ECMO team multidisciplinario adecuadamente entrenado, concentrar los casos y el material ECMO y tener registros clínicos sólidos y comparables con otros registros externos consolidados.
La Unidad de Críticos Cardiovasculares forma parte del Servicio de Cardiología de Vall d'Hebron. Trata a personas con enfermedades cardiovasculares agudas y graves. Principalmente, atiende casos de cardiopatía isquémica complicada, como infartos agudos de miocardio o anginas de pecho.
La Unidad de Críticos Cardiovasculares (inicialmente conocida como Unidad de Cuidados Coronarios) se creó en 1971 para ingresar a pacientes con infarto agudo de miocardio u otras enfermedades cardiovasculares agudas. También se encargaba del posoperatorio de las cirugías cardiacas. En el año 1989, la unidad se dividió en dos. La actual Unidad de Críticos Cardiovasculares se hizo responsable de los y las pacientes y pasó a formar parte del Servicio de Cardiología.
La Unidad de Angioedema Hereditario del Hospital Vall d'Hebron tiene como objetivos la asistencia multidisciplinar a pacientes de todas las edades que sufren esta enfermedad, así como la docencia y la investigación en este campo.
La Unidad de Angioedema Hereditario (UAEH) de la Sección de Alergología creada en el Hospital Universitario Vall d'Hebron atiende desde hace más de 25 años a pacientes afectados por esta enfermedad.
La cirugía plástica ocular y orbitaria es una subespecialidad que trata la patología relacionada con los anexos del globo ocular con cuatro campos principales de interés, que son la patología orbitaria, las anomalías de la vía lagrimal, la patología de la cavidad anoftálmica y los trastornos de los párpados.
Su característica principal es el carácter multidisciplinar, debido a la diversidad de enfermedades sistémicas que pueden estar implicadas en esta Unidad y también al hecho de ser un territorio frontera con otras especialidades como la cirugía maxilofacial, la otorrinolaringología, la cirugía plástica o la neurocirugía.
En esta sección nos ocupamos de enfermedades que afectan al nervio óptico y a aquellas que tienen que ver con la pérdida de la alineación ocular.
En esta Sección nos encargamos de tratar aquellas enfermedades que afectan al nervio óptico: ya sean secundarias a hipertensión intracraneal, inflamatorias/desmielinizantes, isquémicas, infiltrativas (como la sarcoidosis), compresivas, autoinmunes, por déficits nutricionales/tóxicas, paraneoplásicas o genéticas, aquellas que afectan al campo visual por afectación de la vía óptica, ya sean tumores craneales, ictus, accidentes de tráfico, infecciones (tipo meningitis, encefalitis…) y aquellas que afectan a la forma, tamaño o reactividad de las pupil
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